¿Por qué un discurso?

¿Por qué el Discurso del Rey?

En el discurso de mañana 2 de Diciembre de 2020 lo importante no será lo que diga , sino cómo lo diga.

Un Discurso es un acto de comunicación especial, específico por 3 razones:

La primera:

Se espera, genera expectación y está programado.

La segunda.

En la mayor parte de las ocasiones tiene su sentido en un momento clave 

donde se justifica que la persona se dirija a una audiencia

Y la tercera.

Se da por hecho que el protagonista del discurso no ha escrito las palabras, 

que han sido entregadas en un papel por otra 

o por otras personas. 

El discurso no es suyo.


Hoy quiero compartir las claves que para mí son vitales antes del discurso del Rey de mañana 

y que seguro serán motivo de análisis no al día siguiente, sino ese mismo día en cuanto termine su emisión.

En los días previos se está hablando mucho del contenido. 

De los contenidos de este discurso. 

En cuanto termine se hablará de cómo lo dijo. 

Lo importante no será lo que diga, sino cómo lo diga .

Atentos en Felipe VI a su presencia de Voz, 

a la Emoción 

y a la Confianza que presente en sus palabras.

Si en este discurso hace referencia a la figura de su padre será momento de fijarnos en su presencia de voz,

si se altera, 

quiebra 

o pierde presencia

Las palabras escritas no son suyas.

Todo buen discurso termina siendo del orador gracias 

a la emoción con las que elevan las palabras del papel 

a la audiencia a la que va dirigida.

¿Y qué emoción habrá en según que momentos?

¿Y serán acompañadas esas palabras por la emoción que corresponde?

Su emoción será esencial para definir todo aquello en lo que cree.

La credibilidad traspasará la pantalla 

siempre y cuando Felipe VI de significado gracias a su Factor Humanos las palabras de su discurso.

Para terminar : 

al día siguiente se hablará muy poco del contenido, 

de lo que dijo y sí del énfasis en este u otro momento, 

de la emoción y de su lenguaje corporal.

Este es el discurso que más expectación ha levantado de Felipe VI.

Como todo buen discurso uno  siempre debe preguntarse 

qué quiero que piense, 

qué quiero que sienta 

y qué quiero que haga mi audiencia cuando lo escuche.

Y por último ¿Por qué un discurso?

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